4.10.09

inconsiente maduro


Creo que eran tres, no, cuatro kilómetros los que corrió sin darse cuenta.
El solo hecho de saber que no tenia donde llegar era el único impulso que la motivaba a seguir corriendo.
Únicamente porque no había una meta, un final.
Sus piernas ya no respondían, no estaban acostumbradas a tanto gasto de energía en un solo día, agotada por su larga recorrida se tiro al suelo.

El pasto húmedo por el rocio refrescó cada milímetro del cansado cuerpo. Todavía era de noche, bien entrada la noche, en ese momento en el que faltan apenas un par de horas para que amanezca y los pájaros ya molestan con sus canciones.
Miraba las estrellas, eran varias, miles, millones mas de las que había visto en su vida. Es que haya en la ciudad de donde venia apenas se alcanzaba ver las luces de los aviones que cambiaban de ciudad constantemente.
No entendía porque había corrido tanto, ni que la había hecho empezar con esa carrera, ni como había llegado tan lejos.. no entendía nada, absolutamente nada.

La adrenalina recorría el cuerpo, las piernas quemaban de dolor. Extraña sensación que da placer ¿no?no importaba ya.

La cuestión era que estaba lejos, muy lejos de donde había empezado, y que ahora estaba cansada. No tenia ganas de levantarce y eso la obligaba a mirar las estrellas, miles de puntos infinitos que ni siquiera sabes si existen.

Ella estaba volando en una galaxia, ¿cual era? cuando descubrió el motivo de toda esa asaña de kilómetros.Y no eran sus padres, motivo de varias de las huidas de su hogar, tampoco era la escuela, o los profesores, y mucho menos el trabajo.
Ahora era algo de adentro lo que le molestaba, algo mas pequeño pero tan molesto que había hecho que corriera esos tres o cuatro kilómetros.

El hecho era que le lastimaba, y mucho, saber que todo había sido una farsa, un lindo momento, mejor dicho: una buena noche de sexo.

Por que ella después se quedaba con una sensacion de vacío que a el no le importaba, o no parecía importarle,
y ese día el iba a ir a la casa, entonces aterrada por volver a sentir esa sensacion decidió escapar, no sabia donde, solo escapar.
Quizá no le hubiese convenido tomar algunas pastillas de más antes de decidirse a salir, pero ya era tarde para arrepentirse, y ella estaba lejos, muy lejos, de la casa, de su ciudad de todo lo que conocía.

Sola, con sensación de vacío, tirada en el pasto mirando las estrellas.

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